Posted by on 12 enero, 2017

 

Está claro que en cuatro o cinco años el coche autónomo pasará de ser un pro­to­tipo a una realidad que po­dremos ver cir­cular por nues­tras ca­rre­te­ras: la fun­ción prin­cipal del con­ductor se li­mi­tará en­tonces prác­ti­ca­mente a in­di­carle al vehículo la di­rec­ción a la que que­remos ir.

Esta re­vo­lu­ción tec­no­ló­gica obli­gará a re­plan­tearse mu­chas cosas y afec­tará a mu­chos ám­bi­tos, uno de ellos el se­guro. Los cam­bios en esta in­dus­tria po­drían llegar a ser tan bru­tales que el sector lleva ya tiempo dán­dole vueltas al tema. Es ló­gico. Hay en España casi 30 mi­llones de vehículos ase­gu­ra­dos. El vo­lumen de primas del ramo de Autos as­cendía a fi­nales de sep­tiem­bre, según las ci­fras de Unespa, a 7.533 mi­llones de eu­ros, lo que re­pre­senta más de un tercio (el 31,8%) del total de primas del con­junto de los ramos de No Vida. Estos se­guros son por su vo­lu­men, su pe­ne­tra­ción y su ca­pa­cidad de vin­cu­la­ción uno de los pi­lares del sec­tor. Y pa­rece que el coche au­tó­nomo po­dría estar ame­na­zán­dolos di­rec­ta­mente.

Eso piensan mu­chos ana­lis­tas. Varios son los frentes que abre la lle­gada al mer­cado de un coche que no ne­ce­sita a una per­sona para con­du­cirse. En primer lu­gar, pro­nos­tican un des­censo de los vehículos y de los ac­ci­den­tes, lo que im­plica menos de­manda de se­gu­ros. Además, según estos ex­per­tos, ya no los com­prarán las per­sonas in­di­vi­duales sino los fa­bri­cantes de co­ches, y a me­dida que éstos se hagan ex­pertos en la re­co­pi­la­ción de datos y su ges­tión po­drían estar in­cluso en me­jores con­di­ciones que las ase­gu­ra­doras para vender se­guros de Autos. Todo ello im­pli­cará menos pó­li­zas. Según cálculos re­co­gidos por Financial Times, en las eco­no­mías desa­rro­lla­das, como lo es la es­pañola, el ta­maño del mer­cado po­dría re­du­cirse en más de un 80% en 2040.

¿Qué piensa el se­guro es­pañol de este pe­si­mista (para la in­dus­tria) va­ti­ci­nio? La pre­si­denta de Unespa, Pilar González de Frutos, co­men­taba hace unas se­manas en unas jor­nadas que no cree que se vaya a pro­ducir un cambio sus­tan­cial porque “el se­guro no existe por sí mismo, sino porque existe el riesgo” Sí re­co­noce que ve en­tornos de re­duc­ción del riesgo, pero no de des­apa­ri­ción del mismo. Además, re­cuerda que el riesgo, en­ten­dido como un su­ceso even­tual sus­cep­tible de ge­ne­rarle a al­guien una pér­dida pa­tri­mo­nial, ha se­guido exis­tiendo “cada vez que la hu­ma­nidad ha dado saltos en su desa­rro­llo, y no está claro que el pró­ximo salto vaya a con­se­guir que des­apa­rezca la fa­ta­li­dad”.

Dicho esto, la in­dus­tria ase­gu­ra­dora es muy cons­ciente de que el coche au­tó­nomo va a traer cam­bios. José Manuel Corral, di­rector ge­neral de Negocio de Mapfre España, cree que como sector “tenemos un reto por de­lante. No hay marcha atrás”, pero ase­gura que “tampoco de­bemos perder el norte. No te­nemos que te­nerle mie­do”. Considera que es un desafío, pero tam­bién una opor­tu­ni­dad, y que el se­guro es­pañol está pre­pa­rado para afron­tarlo.

A esta se­gu­ridad ayuda mucho el ser cons­ciente de por dónde van a ir los tiros tras la irrup­ción del coche au­tó­nomo. Uno de esos cam­bios, pro­ba­ble­mente el más evi­dente, es el re­la­cio­nado con la res­pon­sa­bi­lidad en caso de si­nies­tro. Si una per­sona tiene un ac­ci­dente en un coche au­tó­nomo, ¿de quién es la res­pon­sa­bi­li­dad, del ‘no con­duc­tor’, el fa­bri­cante? La ten­dencia ge­neral es a pensar que el se­guro de res­pon­sa­bi­lidad civil (RC) del con­ductor tal y como lo co­no­cemos hoy será el día de mañana un se­guro de RC del fa­bri­cante del co­che. Pero desde Unespa apuestan más bien por una com­bi­na­ción de ambos si la po­si­bi­lidad de rea­lizar la con­duc­ción ma­nual per­ma­nece, “cosa por la que es más pro­bable que abo­guen los fa­bri­can­tes”.

Hay otro cambio que la aso­cia­ción del se­guro pro­nos­tica y que, a su jui­cio, es el más re­le­vante: “En un mundo en el que estén ge­ne­ra­li­zados los vehículos au­tó­no­mos, lo que real­mente cambia es el modo de po­se­sión del vehículo. Muchos con­duc­tores no ne­ce­si­tarán po­seer un coche con­creto porque ten­drán ac­ceso a uno cada vez que lo ne­ce­si­ten, pro­ba­ble­mente po­nién­dose en con­tacto a través de su móvil con una pla­ta­forma o flota de vehículos co­nec­ta­dos”. Por tanto, según ex­pli­can, el hecho ase­gu­rador ya no es­tará ne­ce­sa­ria­mente li­gado al acto que hoy lo jus­ti­fica, la ad­qui­si­ción de un vehículo, sino que lo es­tará al uso de un de­ter­mi­nado vehículo por una de­ter­mi­nada per­sona en un de­ter­mi­nado mo­mento.

Esta trans­for­ma­ción ob­via­mente tendrá un im­pacto en la prima del se­guro. Pilar González de Frutos vi­sua­liza un mundo en el que el pago de la prima anual (o frac­cio­nada) se con­ver­tirá en el pago de mu­chas ‘microprimas’, que son ge­ne­radas “por el gesto de al­guien que sale a la calle y con­voca a un vehículo desde su mó­vil. ¿Acaso no es el ‘cómo’, mucho más que el ‘qué’, lo que va a cam­biar?

Además, la lle­gada del coche au­tó­nomo, y todos los avances en se­gu­ridad que ello im­plica, tendrá otro efecto en las pri­mas, su re­duc­ción, ya que si el riesgo de su­frir un ac­ci­dente des­ciende no se jus­ti­fica que el precio siga siendo el mismo. Esto po­dría tener un im­pacto im­por­tante en el sec­tor. O no. La in­dus­tria ase­gu­ra­dora no está dor­mida. Siempre puede rea­lizar ajustes en su oferta y orien­tarla hacia nuevos ser­vi­cios para cu­brir las nuevas ne­ce­si­dades que surgen de la trans­for­ma­ción di­gi­tal, lo que po­dría per­mitir man­te­ner, e in­cluso subir las pri­mas.

Sergio Gómez, ad­junto a la Dirección de Innovación Corporativa de Mapfre, ase­gu­raba en una web­minar or­ga­ni­zada por Fundación Mapfre sobre este tema, que este nuevo tipo de vehículo ge­ne­rará nuevas opor­tu­ni­dades de ne­go­cio, vin­cu­la­das, por ejem­plo, a la ci­ber­se­gu­ridad y al desa­rrollo de nuevos ser­vi­cios de asis­tencia al con­duc­tor. Podemos ha­cernos una idea de cómo será la pó­liza de Autos del fu­turo mi­rando afuera. Una ase­gu­ra­dora bri­tá­nica, Adrian Flux, ha aña­dido ya a su car­tera un se­guro es­pe­cí­fico para co­ches au­tó­no­mos. Se trata de una pó­liza más ba­rata que las tra­di­cio­nales y cu­bre, entre otras co­sas, fa­llos del soft­ware del fa­bri­cante, cortes que pu­diese haber por fa­llos en el ser­vicio por sa­té­lite, in­tentos de hac­kers por tomar el con­trol del vehículo, e in­cluso fa­llos pro­vo­cados porque el pro­pie­tario no haya ac­tua­li­zado el soft­ware.

Está claro que el nuevo mo­delo de con­duc­ción im­pac­tará en el se­guro y pondrá a prueba la ca­pa­cidad de rein­ven­ción de la in­dus­tria. Pero es un reto que, a juzgar por la reac­ción de las com­pañías y el de­bate ya abierto mucho antes de que el coche au­tó­nomo cir­cule por nues­tras ca­rre­te­ras, po­dría su­pe­rarse sin grandes trau­mas. Al fin y al cabo, des­apa­recen ries­gos, pero surgen otros que el se­guro tendrá que cu­brir.

(https://www.capitalmadrid.com/2017/1/4/44764/un-ano-menos-para-la-llegada-del-coche-autonomo.html)

Posted in: Seguros

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